El valor de tus prestaciones
Cuanto entramos a un nuevo trabajo la mayor parte de nuestras negociaciones y atención se centra en una cosa: el salario. ¡Claro que es importante! Pero hay otros aspectos en los que pocas veces reparamos y deberían tener una importancia familiar por el impacto que pueden tener en nuestro futuro financiero.
¿Ya adivinaste cuáles? Las prestaciones.
El salario lo utilizamos para solventar nuestros gastos del día a día, para ahorrar y para invertir, pero hay muchas necesidades adicionales que también cuentan. Algunos ejemplos son estar protegidos contra el riesgo de un padecimiento o enfermedad grave (seguro de gastos médicos mayores); el sustento de mi familia en caso de que llegue a faltar (seguro de vida); tener recursos en la jubilación (Afore, pensión por Ley 1973 y planes privados de pensiones), o poder acceder a un crédito hipotecario en condiciones preferenciales (Infonavit).
Todos estos aspectos debemos contarlos como parte de nuestro patrimonio, porque al fin de cuentas lo son. Debemos informarnos sobre cuáles son las condiciones para hacerlos valer, negociarlos adecuadamente y tener todos los papeles en orden, por si nosotros o nuestros beneficiarios tuviéramos quehacer alguna reclamación.
Algunas recomendaciones para administrarlos mejor son:
- Hacer un inventario de todas las prestaciones que recibes en tu trabajo y un aproximado de su valor.
- Revisarlas contra el contrato de trabajo y los de los productos, los recibos de nómina, los estados de cuenta y todos los documentos relacionados, para asegurarse de que efectivamente tenemos las que pensamos. Si no los tenemos, es hora de pedirlos.
- En el caso de las de las prestaciones relacionadas con elSeguro Social, es importante verificar que nuestro patrón esté declarando y haciendo las aportaciones correspondientes de acuerdo a nuestronivelsalarial, pues de lo contrario lo que recibiremos en el retiro o en el Infonavit será menor o incluso podríamos no obtenerlas.
- Designar beneficiarios en los contratos y brindarles la información para que en caso de que faltemos puedan reclamar lo queles corresponde.
- Conocer sus alcances, cuándo lospodemos cobrar, qué sucede con ellos si termina la relación laboral y si hay manera de mantenerlos o encontrar una forma de sustituirlos para no perder la protección.
Un ejemplo son los seguros de gastos médicos mayores, en la mayoría de los casos al dejar el trabajo cesa la cobertura y habría que ir a contratar uno como cliente nuevo, lo cualpuede ser más costoso o hacer que no nos cubran padecimientos que ya tuvimos, que en el seguro de grupo estaban incluidos por la antigüedad. En otros casos sepuede negociar con la aseguradora que en caso de salir de la compañía podamos hacer la transición a unapóliza individual, pero que tome en cuenta que ya estuvimos asegurados.
Este tipo de condicionesson más sencillas de negociar al entrar al trabajo, peronunca es tarde para verificarlas.
- Analizar si corresponden con nuestras necesidades. Esto es particularmente importante con el caso de los seguros y del ahorro para elretiro. Puede que las prestaciones que tengamos sean buenas pero en caso de necesitarlas ¿serán suficientes o deberíamos teneralgo adicional?
- Averiguar qué nos llevamos. Nuestra afore y el ahorro que ya tenemos en el Infonavit puede que se vaya con nosotros cuando cambiemos de trabajo, en algunos casos tambiénalguna proporción de los planes privados de retiro de la empresa. En otroscasos, puede que no y que debamos verificar si en el nuevo trabajo los tendremos o si debiéramos costearlos por nuestra cuenta.
Nuestro patrimonio se construye de muchos pilares y uno es la protección. Justo en el que caen la mayoría de las prestaciones. Hay que cuidarlo, para que tenga cimientos sólidos y nos sirva cuando lo necesitemos.
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